lunes, 5 de diciembre de 2016

1798 Yabar contra Iribarren: Los Iribarren y la admisión de vecino forano.

            El 23 de octubre de 1798 Juan Francisco Iribarren, escribano real y repartidor de negocios de los Tribunales Reales, vecino de Pamplona, usufructuario heredero universal de su mujer, Gracia Micaela de Beramendi, ya difunta, que había sido dueña de la casa y bienes llamada “Don Pedrorena”, reclama una vecindad forana, por haber sido declarado hidalgo por sentencia de la Corte Mayor.
            Acuerda Yabar continuar como antes; dicen que nunca en el pueblo ha disfrutado ni solicitado, lo que hace Juan Francisco Iribarren, a pesar de haber otros hidalgos como él, v. g. “Xabier Ángel Fernández de Mendibil, Secretario que fue de vuestro Consejo”.
            Añaden que en la casa tenían los Iribarren puesto un inquilino, que ya disfrutaba de los aprovechamientos del comunal, y por tanto ocurriría que se aprovecharan con la misma casa más de lo debido:
            “Sacra Magestad. Juaquín Apesteguía, Procurador del lugar de Yavar, en su causa contra Juan Francisco de Iribarren, como mejor proceda impugno en solo lo perjudicial a mi parte las escrituras

domingo, 4 de diciembre de 2016

1608 Yabar Villanueva Berema: Venta de la cuarta parte de una vecindad en el despoblado de Berema:

1608 Yabar Villanueba Berema
Venta de la cuarta parte de una vecindad en el despoblado de Berema:
“Venta al Licenciado Goldaraz, abad de Yabar, otorgada por Juanes de Villanueva de Miguel Pérez y Gracia de Echalecu, su mujer, vezinos de Villanueva”.
            “Sepan quantos esta presente carta pública de venta verán e oirán como nosotros Joanes de Villanueva de Miguel Pérez y Gracia de Echalecu, mi mujer, vezinos del lugar de Villanueba, e yo la dicha Gracia de Echalecu con licencia y espreso consentimiento del dicho Joanes de Villanueva, mi marido, que para otorgar lo contenido en esta escritura por mí fue pidida y por el dicho Joanes, mi marido, otorgada aquella ante el presente escribano y testigos de esta escritura, de que doi fe yo el dicho escribano y mediante la dicha licencia ambos dos, marido y muger, certificados de nuestro derecho en la mejor vía, forma, modo y manera que de drecho y de fecho podemos y debemos, conocemos y confesamos que vendemos y agenamos, como por tenor desta presente carta por título de venta emos vendido y agenado, transportamos y transferimos al Licenciado Don Joan de Goldaraz, abad del lugar de Yabar, que presente está, y aceptante, lo contenido en esta escritura, para él, sus herederos, derecho y causa obientes la quarta parte de una vecindad entera de hijosdalgo, que tenemos en los términos del lugar desolado de Verema, que es mitad de la que al presente tenemos, el qual dicho término confina con los términos del lugar desolado

sábado, 3 de diciembre de 2016

1292 1543 1552 Yabar Villanueva Aguinarte Illarrazu hidalgos y labradores

Contenido
  • Julio de 1292: Pedro de Larreve y Martín García, Recibidores de las Rentas de Navarra, dan en arriendo a Sancho Ochoa de Garriz el monasterio de Aguinarte con todos sus derechos y pertenencias por 4 años, debiendo pagar anualmente 25 cahíces de trigo y se compromete a hacer las cuatro labores de las viñas: “podar, descalçar, cavar et avinar”.
  • 1543: El 27 de mayo de 1543 dan poderes ante el escribano Tristant de Andueza varios vecinos de Yabar, que se consideran hidalgos:
  • 1546: Yabar y Villanueva enfrentados
  • 1552:       El 22 de junio de 1552 Villanueva presenta reclamación contra Yabar para que se amojone con anchura suficiente el camino de Illarrazu, por el cual puedan pasar con su ganado; el mismo día declaran algunos testigos:
  • 1555:       Los vecinos de Yabar son acusados por el Condestable (Luis de Beaumont, cuarto conde de Lerín) de haber hecho un carneramiento al clavero, que tenía en su casa y palacio de Asiain en contravención del derecho y posesión, en que estaban, de gozar las hierbas y aguas de Yabar y de Illarrazu.



Julio de 1292: Pedro de Larreve y Martín García, Recibidores de las Rentas de Navarra, dan en arriendo a Sancho Ochoa de Garriz el monasterio de Aguinarte con todos sus derechos y pertenencias por 4 años, debiendo pagar anualmente 25 cahíces de trigo y se compromete a hacer las cuatro labores de las viñas: “podar, descalçar, cavar et avinar”.

            “Sepan quantos esta carta verán et oyrán que yo Sancho Ochoa de Guarriz recibo a tribudo de vos Maestre Pierre Larreve et Martín García, Recibidores de las Rentas de Navarra, el monasterio de Aguynart con todos sus drechos, es a saber casas, pieças, viñas et con todos los drechos qui el Seyñor Rey ha en el dicho monasterio desta primera fiesta de Sant Martín, que viene en quoatro ayños seguientes continuadament complidos cada ayño por veynt kafizes de trigo mesura de Pamplona de tribudo, los quoales yo devo paguar dentro en la villa de Aguynart a vos los sobredichos recibidores o a t

jueves, 1 de diciembre de 2016

GLOSARIO NAVARRO

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A



Abad: “coadjutor”, “arreglador de procesiones”, “abades o directores de procesiones”. El 22 de enero de 1800 el Ayuntamiento compuesto por el alcalde, Antonio Buñuel y los regidores José María Navascués, Sebastián Leoz y Virto, Fermín Rubio y Tomás Barea, nombran para las procesiones de Jueves y Viernes Santo “por centurión a don Juan Esteban de Izaguirre; por abades a don Vicente Les, don Julián Larumbe y don Joseph Moreno”. El 7 de abril de 1800 los cuatro presentan memoriales en contra del nombramiento. El abogado Izaguirre exponía sus dificultades por la edad y lo pesado del traje. José Moreno Jiménez inicialmente exponía que se trasladaba a otro pueblo y se le pusiera en el Libro de Ausentes, “para el repartimiento de hacienda, renunciando de los derechos de vecino”. “Vicente Les que como depositario interventor y que su mayor parte de comercio, administraciones y alguna comisión de compra de lanas finas, que tiene a su cargo, le urgen para salidas repentinas, no podía menos de hacerla el día de oy, como así mismo para acer compras de carnes para la provisión de este vecindario” de modo que pedía ser exento del oficio de abad. Julián Larumbe apelaba del “ofizio de abad o arreglador de la procesión que ha de celebrarse el próximo Jueves Santo” por no ser correspondiente a su calidad y ejecutoria de hidalguía y adelantaba que de persistir el Ayuntamiento en su elección apelaría al Real Consejo. La protesta principal de Julián Larumbe se basaba en las vestiduras; decía que el traje de abad estaba “compuesto de una o dos sayas de color encarnado, túnica de olandilla con su cola larga, lazos de cintas blancas en los cabello y una daga... solo el aparato exterior de aquel traje da en rostro a qualquiera prudente y aze producir los sentimientos de irrisión y distraimiento que son los que regularmente ocasiona al público, entreteniéndolo en circunstancias de llevarle la primera atención y muy poca o ninguna la que se merece la festividad”. Esta cuestión la pasaron al obispo de Tarazona.
El 8 de abril el Ayuntamiento consulta el caso con el licenciado don Pedro Pablo Díez de Ulzurrun, vecino de Corella. Expuso que siendo una costumbre inmemorial el que los abades de dichas procesiones fuesen insaculados en la bolsa de regidores, “por el hecho de entrar en dicha bolsa están en la obligación de desempeñar este cargo, quando se les nombre, sin que deba considerarse como carga ni concejil, de que pueda eximir la nobleza ni como de la misma bolsa de rexidores, sino antes bien onor debido a ellas y como que la villa elige a estos para sus coadjutores en el arreglo de las procesiones, no pudiendo, como no puede ninguno de sus individuos por hir en cuerpo de villa, desempeñar esa obligación, que a falta de eclesiásticos les corresponde, de donde dimana el que dichos abades par hir con la villa a las dos procesiones vienen primero y se congregan en la Casa de Ayuntamiento, donde se les da asiento y van acompañando a dicha villa, logrando también de asiento inmediato a ella en la yglesia de los PP. Capuchinos durante la plática que precede a la procesión de Jueves Santo... de que acceder a semejantes exoneraciones, vendría a vilipendiarse un cargo que siempre se ha mirado con onor”. Los tres “abades” y los corporativos acudían a casa del “centurión” y todos iban luego a la procesión. El miércoles, 9 de abril, el Ayuntamiento acuerda rechazar los memoriales presentados y convocó a los 4; el licenciado Izaguirre, inicialmente se negó a presentarse, pero al decirle que si no se presentaba en el ayuntamiento lo llevarían por la fuerza, se personó. Horas más tarde se reunió de nuevo la corporación, al oír que, si acudían, no lo harían con los trajes acostumbrados, y acordaron comunicarles que no hicieran novedades en el vestuario bajo la pena de 50 ducados.
Jueves Santo, 10 de abril de 1800, a las 11 de la mañana se reunió el Ayuntamiento ante la llegada de un despacho de la Real Corte, a la que se había dirigido el abogado Izaguirre, por el cargo de centurión y que mandaba quedara sin efecto el nombramiento. La villa no estaba de acuerdo en las razones aducidas, pero acordaron nombrar otro centurión.
José Moreno presentó un certificado médico; ante él el Ayuntamiento mandó que el médico, Pedro Gómez y el cirujano, Francisco Blasco, fueran de nuevo a casa de José Moreno para extender un nuevo certificado bajo declaración jurada, como lo hicieron, diciendo: “está padeciendo principio de ipocondría exaltada y en el día purgado”, por lo que no era conveniente saliese a procesión alguna de estos días.
A las 12 de la mañana (Jueves Santo), se recibió una notificación del Vicario General de Tarazona, don Gregorio López de Castro, fechada el día anterior, “reducida a que deve cuidar que en los templos, atrios y cementerios se observe el mayor respeto y delante de las imágenes la veneración que es debida conforme a los principios de la religión” y que se procediese a corregir todo lo conveniente “en estas procesiones de Jueves y Viernes Santo con los adornos raros desusados y extraordinarios de los abades directores nombrados por esta villa”. Como el escrito iba dirigido al vicario (don Félix Barea), mandó la villa que el nuncio se lo devolviese sin tenerlo en cuenta.
A las 4 de la tarde del mismo Jueves Santo, vuelve a juntarse el Ayuntamiento, pues el vicario les comunica los mandatos de Tarazona donde se “ordenaba y mandaba que en las procesiones de Jueves y Viernes Santo de este presente año, los abades nombrados para su gobierno no asistan con traje que no sea edificativo y de piedad, que se quitan los adornos mugeriles de sayas, lazos, etc. ni que usen dagas ni instrumentos propios de guerra, sino que gobiernen con sus vestidos negros decentes, sea de túnicas talares, golillas o casacas; y así mismo que de los que llaman angelitos no usen de peynados de turbantes y que las llamadas María y Verónica, representen el paso de aquellas santas exemplares mujeres, cuya memoria representan”.
El Ayuntamiento mandó llamar con toda urgencia al licenciado Pedro Pablo Díez de Ulzurrun, abogado de Corella y que acudiesen al ayuntamiento todos los insaculados en la bolsa de alcaldes “para que prestasen sus luces y haviéndose verificado todo, teniendo presente el dictamen dado por dicho don Pedro Pablo Díez y lo que expusieron verbalmente los señores don Pedro Miguel de Ligués, don Blas Antonio Echeverría, don Juan Casimiro Guallardo, don Nolasco Virto, don Sebastián de Leoz y Urdín, don Pedro Clemente Ligués y don Antonio Muez, únicos inseculados en bolsa de alcaldes presentes, acordaron que al relacionado don Pedro Barea se le conteste lo siguiente:”
“En contestación al oficio de Vmd. de fecha de oy, digo que sobre el particular que comprende, expondré lo combeniente al señor provisor y vicario general de este obispado. Lo que se practicó inmediatamente por medio de oficio en forma, se suspendió por esta tarde el nombramiento de centurión, sin embargo de haberse tratado largamente sobre ello y acordaron dichos señores alcalde y rexidores que se lleve a efecto y cumplimiento el que los abades nombrados don Julián Larumbe y Vicente de Les, se presenten en la Casa de Ayuntamiento con el traje acostumbrado y que se les tiene mandado en el auto del día de ayer y para su cumplimiento se les hizo saver a sus respectivas mujeres, para que acompañen a la villa hasta el lugar sagrado y que para ello se les pase de nuevo recado por el ministro de justicia y haviéndolo echo así a las seis dadas de esta tarde le han dado por respuesta en casa de dicho Larumbe, que este se hallaba fuera del pueblo y en casa del citado Les, que no asistiría con el traje de estilo, solo con vestido negro, por tenérselo así prevenido en oficio del día de oy don Félix Barea, vicario de esta parroquial, en cuya virtud, atendiendo dichos señores a que hera ora de asistir a la procesión, mandaron a dicho ministro pasase al combento de PP. Capuchinos y diese el recado acostumbrado de que pasaría la villa para la formación de la procesión y de vuelta manifestó estava dispuesta la comunidad en la portería e inmediatamente pasó la villa sin abades acompañada de los señores inseculados en bolsa de alcaldes y otras gentes de distinción. De todo lo qual para que conste acordaron acer este auto, lo firmaron dichos señores alcalde y rexidores y en fe de ello yo el escribano: don Antonio Buñuel, don Joseph María de Navasques, don Sebastián de Leoz, Fermín Rubio, Tomás Barea. Ante mí Estevan Ximénez de Ascarate y Falces, escribano”.
Después de la procesión, entre 8 y 9 de la noche nueva sesión del Ayuntamiento, pues no habían nombrado centurión y los abades no habían asistido; nombraron por abades a Pedro Clemente Ligués y Antonio Muez, que admitieron el nombramiento. Ya lo habían hecho en ocasión anterior, pero fueron vestidos de militares. Mandaron a los justicias que pasasen por las casas de Julián Larumbe y Vicente Les y que les pidieran 50 ducados de multa por no haber asistido de abades.
Viernes Santo, día 11 de abril, a las 9 de la mañana se junta el Ayuntamiento y José María Navascués expone que el beneficiado don Joaquín Ochoa le había manifestado que su padre, Juan Manuel Ochoa, haría gustoso de centurión, para solucionar el problema, de modo que lo nombraron por tal y fuese en la procesión con el traje acostumbrado. “Así bien acordaron los dichos señores que los niños, que se visten para llevar las insignias de la muerte y pasión del Señor y llaman Angelitos y las niñas, que ... SIGUE EN PDF 877 PÁGINAS

miércoles, 30 de noviembre de 2016

1660 Yabar toponimia

1660 Yabar toponimia
“Inventario de los bienes de Martín de Hurreta, vecino del lugar de Yabar”
            “En el lugar de Yabar a los diez y nuebe días del mes de noviembre del año mil y seiscientos y sesenta ante mi el escribano y testigos infrascritos pareció presente Joana de Villanueba, viuda de Martín de Hureta, vecina del dicho lugar, y dijo que a los veynte y nuebe de octubre prósimo pasado murió el dicho su marido, abiendo dispuesto de sus vienes por su último testamento que pasó por testimonio mi el dicho escribano y para usufrutear los vienes, que el dicho su marido dejó al fin de sus días y para otros efectos que le conbinieren le inporta el acer inbentario de todos los que se allaren aber sido suyos sin que por él sea bisto confundirse los drechos que la otorgante tiene en los dichos vienes por la dote, que trajo a poder del dicho su marido legados que le deja en el dicho testamento, mejoras que an echo constante su matrimonio y los demás drechos que le asistieren y sin perjuycio dellos dio por ynbentario los vienes seguientes:
1
Primeramente una casa vecinal sita en el dicho lugar llamada de Barjonarena afrontada con casa de Peralta con sus vecindades en el dicho lugar y términos de Illarraçu y Garriz y Torrino.
2
Ítem un pedacillo de huerta pegante a la dicha casa acia la parte de Villanueba.
3
Ítem una pieza en Torrino de tres robadas afrontada con piezas de la casa de Veramendi que la a senbrado después de la muerte del dicho su marido de trigo.
4
Ítem otra pieza en Celay Ederra de dos robadas poco más o menos afrontada con pieza de Simón de Galar que tanbién la tiene senbrada de trigo la dicha Joana de Villanueba después de la muerte del dicho su marido.

martes, 29 de noviembre de 2016

1640 Yabar toponimia

1640 Yabar toponimia
Ejecutoria y autos de ejecución
(Adolece el texto de los inconvenientes de la copia de documentos, principalmente en cuanto a los topónimos)
            “Don Phelipe por la gracia de Dios Rey de Castilla, de Nabarra, de Aragón, de León, de Toledo, de Balencia, de Galicia, de Mallorca, de Menorca, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algecira, de Jibraltar, Conde de Flandes y de Tirol, Señor de Vizcaya y de Molina, etc.:
            A qualquier Portero u otro oficial real de este dicho Reyno de Nabarra cada uno en vuestra jurisdición acemos saber que de parte de Joan de Ayncioa, vecino desta nuestra ciudad de Pamplona, cessionario y causa hobiente de Joanes de Goldaraz y Joana de Ecay, su muger, vecinos del lugar de Yabar, como consta de la cesión, trueca y permuta de un censal de ducientos ducados del dicho Goldaraz por otro de otra tanta cantidad, que tenía el dicho Joan de Ayncioa, otorgada a los veinte y nuebe de henero del año pasado de mil y seiscientos y treinta y ocho por presencia de Joan Yelz de Billaba, por Simón de Goldaraz y Joana de Ecay, su muger, y como procurador suyo de ellos como consta por los poderes otorgados el uno a veinte y seis de nobiembre del año mil y seiscientos treynta y seis y el otro a cinco de nobiembre del año siguiente de mil y seiscientos y treinta y siete por presencia de Joan López Goycoa de Yabar, nuestro escribano real, que el censal, que permutaron los dichos Juanes de Goldaraz y su muger en su principio era de quatrocientos ducados de principal y después los deudores hicieron luyción de los duzientos ducados comforme la carta de gracia, que se reserbaron en la escritura zensal y están fundados sobre los Jurados, vecinos y Concejo del lugar de Yabar y el censal que permutó el dicho Ayncioa así bien es de duciento

lunes, 28 de noviembre de 2016

1365 1550 Yabar contra Villanueva y los despoblados de Aguinarte, Illarrazu y Urrunza

En agosto del año 1550 los vecinos de Yabar litigan contra los de Villanueva sobre la propiedad del término correspondiente al despoblado de Aguinarte, y si por él ha de haber o no camino público para acceder al desolado de Illarrazu.
            Interviene de escribano Juan Fernández de Mendibil, siendo rector de Yabar Don Juan de Ansa, y uno de sus vecinos el cantero Miguel de Gainza. Niegan que los de Villanueva tengan derecho a pasar por Aguinarte para acceder a Illarrazu; sin embargo, los vecinos foranos de Villanueva dicen que siempre ha habido camino y que llevan 3 años rompiéndolo los de Yabar para impedirles el paso.
            Esta disparidad se reflejó en los testigos de ambos lugares y el Consejo Real mandó un Comisario, al Licenciado Goñi, para que reuniese a los testigos y los “encare”; así ocurrió en las eras de Villanueva el 18 de junio de 1551:
            “Acareamiento de los testigos por el Comisario”
            “En las heras, que están junto al lugar de Villanueva, a dizeocho días del mes de junio del año mil y quinientos y cincuenta y uno, el Licenciado Goñi, Comisario y especialmente por los Señores del Real Consejo nombrado para aberiguoar la contrariedad de los testiguos en la causa, que tratan demandando Pedro de Villanueba y Joanes de Villanueba, barbero, y otros vezinos particulares del dicho lugar de Villanueva contra los Jurados, vezinos y Concejo del lugar de Yabar, defendientes, sobre el pasar