viernes, 18 de enero de 2013

Ziordia: en 1675 dos familias discuten por una "fuesa" en la iglesia


Ziordia: en 1675 se disputa por la preferencia sobre una “fuesa”.

Dos matrimonios, que tienen sus recuas de arrieros, y se consideran de las más acomodadas de Ziordia, litigan en 1675 por una sepultura dentro de la iglesia parroquial, que les venía de Miguel Aguirre, abuelo de ambas partes.
Las familias eran la de Miguel Aguirre, casado con María San Román por un lado, y la de Diego Ondarra y Águeda Fernández de Garayalde y Lazcano por otro.
Sobre las “fuesas” se ponían por orden de parentesco las mujeres, llevando su “tabla de cera”, por “antecasadas”, es decir prefiriendo la fecha de matrimonio a la edad misma; acerca de esta idea señalan que “en la iglesia parroquial del dicho lugar y en los demás lugares del Valle de Burunda es costumbre asentada y guardada que haviendo una sepultura, como la contenciosa, de diferentes personas y familias en común, se han asentado y se asientan las mujeres antecasadas en los lugares superiores y más preeminentes y en ofrecer e ir en procesiones y demás actos públicos así mismo prefieren a las mujeres, que son después casadas.”
Las dos mujeres, María San Román y Águeda se llevaban mal; los testigos dicen que hablaban tanto y tan fuerte en la iglesia que el mismo vicario les llamaba la atención desde el altar durante las misas; se amenazaban con la tabla de la cera, y en la puerta de la iglesia también sostuvieron frecuentes disputas con expresiones injuriosas.
Águeda Fernández de Garayalde y Lazcano se siente especialmente agraviada y denuncia, con su marido Diego Ondarra, ante la Real Corte el haberla “tratado muy mal de palabras, así de menosprecio como de injuria, deziendo hera la quexante una mal venida, que en esta tierra se tiene por injuria y se da a entender es de mala generación o que ay algún defecto en ella.”
En el resumen de las declaraciones recogidas se lee que “a principios del mes de deziembre último pasado, estando oyendo misa comenzaron a revolverse como otras ocasiones, y después que se acabó quedaron los testigos y al tiempo que estaba para salir, y el vicario del dicho lugar presente, la dicha María de San Román hiço seña de querer dar a la dicha Águeda Fernández con la tabla de la cera, y ella hiço la misma señal de querer dar a la dicha María de San Román; y el dicho testigo ocho añade que en la misma ocasión la dicha María de San Román le dezía a la dicha Águeda Fernández que hera una puerca y otras razones de menosprecio y ella así mismo le volvió a dezir las mismas razones a María de San Román, y con esto se salieron de la iglesia dando voces y se fueron a sus casas.
Los testigos quatro y cinco deponen que vieron a los testigos ocho y nueve y al vicario del dicho lugar en compañía de las dichas María de San Román y Águeda Fernández en la puerta de la iglesia que estaban deziéndose una a otra diferentes razones y solamente oyeron al tiempo que la dicha María de San Román dijo a la dicha Águeda Fernández, mal benida, que en lengua bascongada lo dio a entender con la palabra de etorquigaiztoa, que en castellano quiere dezir mal benida, no saben lo que quiso dar a entender, pero que saven que en esta tierra se agrabian y lo tienen por palabra mal dicha, o de injuria... y que la dicha Águeda Fernández le respondió que ella cómo había venido, a que replicó la dicha María de San Román que ella no havía benido como la dicha Águeda Fernández, sino con su marido y hijos bien casa... SIGUE EN PDF 4 P

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