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domingo, 24 de enero de 2016

Soldados: 1777: "El Rey en Navarra no es Rey"

Soldados: 1777
“Representación de la Diputación del Reino para el Rey en el negocio del reemplazo del ejército. Es la que formó con vista de otra de Don Juan Bautista de San Martín y Navaz, abogado de Madrid. Examina en ella los principios generales de las sociedades civiles con buena crítica, método y claridad, y pasa después al origen de la Constitución de Navarra, y de lo que de ella se deduce para no contribuir al reemplazo del ejército, sino según sus Fueros”.
“Madrid y mayo de 1777. Quintas. Representación a S. M. presentada
por el Licenciado Don Juan Bautista San Martín”:
“Señor”
“1. El Reyno de Navarra, representado por su Diputación, y en nombre de ésta Don Fermín Sánchez Muniain, su Apoderado: a consecuencia de la Real Orden de V. R. P. de 24 de octubre del año próximo pasado, con que se sirvió remitir a la Cámara el expediente y representación de aquel Reyno de 6 del mismo mes, para que oyendo instructivamente a su Fiscal y al Apoderado de dicho Reyno, se trate en ella la materia con la atención y pulso, que la es tan propio, consultando su dictamen para la Real Resolución; y en vista de todos los documentos, que componen el citado expediente con la última propuesta dada por el Fiscal de V. M. en 24 de enero de este año, Dize:
            2. Que va para 6 años que los clamores del Reyno no cesan de fatigar la Real atención y oídos de V. M., pero ha otros tantos, que las contradicciones del Fiscal de V. M. le ponen en mayores aflicciones.
            3. La causa de todo esto, considerando bien lo que produce, más que la Real Ordenanza de Remplazo de 3 de noviembre de 1770, viene a consistir sin duda en la desgracia de no acertar el Reyno a manifestar sus fundamentos.
            4. El Fiscal de V. M. entiende que el punto de questión recae sin duda en ofensa de la soberanía; y conducido de este espíritu, y de aquel ardor y zelo que siempre le ha encendido en el servicio de V. M., no cesa de objetar, conforme ha comprehendido deberlo hacer su obligación.
            5. Pero el Reyno, que aunque antiguo, nunca puede olvidar sus deberes presentes, no puede menos de sentir, ver con tanta ofensiva equivocada la sinceridad de su intención.